Vivir el Bachillerato en Maturana

“por la vida y para la vida”

Una casa donde desplegar la vida con otros


Maturana es casa y eso, quien entra, lo siente. Es el ambiente salesiano juvenil y educativo característico de Maturana, ahora con proyección a la formación terciaria. Un lugar para crecer como persona junto con otros jóvenes y educadores, descubriendo el sentido y desplegándolo en el camino de la vida.

Sentimos el ambiente


El ambiente es clave en Maturana. Queremos ser responsables con el ambiente en que vivimos, aquel en que cada uno vive y, para el que, como ciudadanos ambientales, podemos prepararnos para mejorar. Por eso, nuestra propuesta es transversalmente ecológica integral. Cuidar el ambiente es, también, comprometerse por mejorar las condiciones sociales, económicas y espirituales que garanticen el desarrollo de una vida digna.

Para ser protagonistas y constructores de este mundo, desarrollamos proyectos que nos integren con las distintas realidades sociales, culturales, ambientales, productivas y económicas, donde sea posible hacer la experiencia de aprendizaje, pero también donde el joven pueda aportar su conocimiento, investigación y deseos de transformación.

Protagonistas del aprendizaje que sirve para la vida


La metodología educativa de Maturana hace que el aprendizaje sirva para la vida del joven y lo prepare para insertarse en un mundo cambiante. Se basa en la educación por competencias con desarrollo de actividades de campo, investigación y un sistema de propuestas articuladas en base a experiencias de aprendizaje. La preparación para la vida introduce con calidad a la etapa universitaria.

Apertura salesiana a la trascendencia


Nuestro fundador Don Bosco soñó y realizó un proyecto en bien de los jóvenes que sintetizó en una máxima: “buenos ciudadanos y honrados cristianos”. Queremos continuar ese sueño y traducirlo al mundo de hoy: “ciudadanos ambientales, ricos espiritualmente”.

Por ello, es central la educación a la interioridad y la apertura a la trascendencia que ayuden a descubrir al joven el sentido de su vida y, así, al despertar de la espiritualidad. Como cristianos, ofrecemos experiencias que ayuden a descubrir la persona de Jesús.